Nazco y utilizo trickery and deceit para hacer el menor esfuerzo y saborear lo más rico. Con el pasar de los días crezco y más allá del sexo encuentro placer estimulando mis fosas nasales con la uña de mi índice derecho. Sigo avanzando y no queda duda que lo mío es un fracaso, una larvita incapaz de mariconearse, un Waldir bailando en el Gran show, un desperdicio de talento y buen humor. Regreso, como, me visto y de pronto tengo enamorada. Pestañeo y ya habían pasado 4 años, vuelvo a pestañear y entro a una sala de operaciones. Me recuperó, pero el doctor no entiende mi dolor, camino y sí, sí Diego, es hora de…
pestañear nuevamente
