Si muero quiero que todas, al verme erecto en el sarcófago, se
lamenten por no haber tenido algo conmigo.
Si muero quiero que te peses de tu estilo, de esa cara cómplice
que relativiza el cariño mientras el tiempo mata con incertidumbre. Quiero que
te peses de tu falta de decisión, de tus juegos.
Si muero quiero que me dejes esos besos tuyos. A partir de
ahora besarás distinto, más lengua, tal vez.
Si muero no me llores, termina de enterrarme.
Si muero quiero, Gladys, que disfrutes de tu existencia, que
la enaltezcas y, ahora que somos dos menos, valores más el tiempo que te queda.
Nos volveremos a ver Lalita.
Si muero quiero que
no te canses, que no te agotes, que no pierdas tu vista amena Pa. Piensa que
tus ojos son los míos.
Si muero envenenen mis virtudes, mis defectos son los
engranajes de mi corta existencia.
Si muero amigos, no permitan que se me acerquen esos seres
incomprensibles que no tienen nada que ver conmigo. No permitan que detrás de
sus caras acongojadas festejen una victoria frente a mi cuerpo inerte.
Si muero sólo tú podrás acompañarla, nadie más entenderá su
dolor como tú. Quédate con ella en ese mar de gente que la mirará con rareza y
frialdad.
Si muero visítame tú sola meses después y agradece que
cuando algún día bajes en la Positiva ya no estaré ahí, con mi short y cabello
largo.
Si muero recoge mis recuerdos, enmárcalos y cuélgalos en el
desván.
Si muero que sea una excusa para que ustedes, gran grupo de espíritus
inexactos y diferentes, se unan. Se sorprenderán de lo poco que se conocen
entre ustedes mismos si yo no soy el nexo. A ver si presentan algo por los 100
años.
Si muero tiren mis cenizas en ese potrero en el que se
convirtió mi casa. Que importa si mi cuarto sofoca a pestilencia y sexo, que
importa si las paredes están pintadas. Tírenme ahí, junto al árbol donde la
imaginación a veces me hacía creer que en verdad era distinto.
Si muero mis niñas aprovechen su sangre, su inteligencia
innata, pero mejoren su confianza y cegues que tanto nos jodió. Seremos volados
niñas, distintos, despistados, pero jamás tontos.
Si muero tomen mis manos hermanos, despídanse, llórenme, piénsenme,
salúdenme y levántense. Continúen por ellas y por los niños que vendrán.
Si muero no permitan que mis padres envejezcan en espíritu,
acompañen su existencia con amor y gozo, pero, sobre todo, acompañen.
Si muero vete lejos de este entorno que tan poco te dio. Empieza
de nuevo, estas idas que has sufrido te han terminado de liberar de los
grilletes que te ataban a esa casa y a ese sentimiento. Te amo, pero no creo
que pueda amarte donde quiera que esté. Empieza a vivir de una buena vez.
Si muero Diego Enrique será nuestra revancha con el mundo.
Tú revancha Pa.
Si muero Lalita, recuérdame con ese coraje tuyo, ese que
tanto nos protegió.
Si muero mi corazón, mi cuerpo y mi existencia se
consumirán. La de ustedes no.


