miércoles, 18 de noviembre de 2009

Los días intensos de Karen

Karen Llantoy amamanto a su bebe durante 4 días antes de su muerte.

El Estado peruano se niega a pagar indemnización, a pesar de presión de la ONU

“Es una niña”, dijo el doctor Pérez durante la ecografía. Miraste al techo y pensaste en lo que vendría: miradas, indiferencia y habladurías. Aún así, no te importó tu edad. La tendrías de todas maneras, te educaron de esa manera. Incluso tus padres estaban a tu lado. Lamentablemente, esos pensamientos desencadenados sólo duraron segundos, la niña que tendrías, nacería sin cerebro. “Te recomiendo un legrado, es lo mejor viendo tu condición” sentenció el buen doctor Pérez. La niña moriría.
La sociedad nunca estuvo lista para tu caso Karen, no sirvieron de nada los continuos ajetreos en el poder judicial al lado de tu padre. El aborto por malformación no estaba permitido en Perú, por lo que eras víctima de la burocracia en tu búsqueda por el aborto legal. “Si mi bebé hubiese venido en buenas condiciones ni siquiera hubiese pensado en abortarlo, pero por desgracia no era así. Pensar en el aborto clandestino me hacía sentir muy culpable”.

Nunca previste tu embarazo, eras joven aún. La simple idea de tener un hijo no se te asomaba ni en tus sueños más extraños. Luego, todo fue más rápido. Cumpliste 17, conociste al padre, te invitó a salir, lo besaste, lo amaste, lo extrañaste y lo olvidaste. Poco después te enteraste del irremediable destino.

Entonces nació tu hija, aquella que con todo el amor que le tenías eras impotente de salvarle la vida. Sabías que su destino era la muerte y que luchaste con todas tu fuerzas contra la irracionalidad jurídica. Aún así la amamantaste y la gozaste por 4 días, también la sufriste y la lloraste. Con el tiempo recurriste a los medios, recurriste a la ONU, quien dictaminó que Perú violó el 'Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos'. Al menos te devolvieron algo de reivindicación Karen.

Ahora te levantas temprano Karen, sin poder siquiera dejar de pensar un minuto sobre el tema. “No sentía ganas de vivir y mis días eran absolutamente nublados en todo aspecto. No sé como he logrado salir de todo eso. Me alegro de que sea así”

El caso de Karen se distingue dentro de un debate intenso sobre la legalización del aborto en casos de mal formación y violación. En un país donde más de 370.000 mujeres abortan clandestinamente cada año, las opiniones están divididas, entre conservadores (la iglesia católica) y los liberales civiles quienes apuestan por la elección de la madre en los casos ya mencionados.

Me quiero casar

El amor senderista quiere hacerse paso entre rejas.
Aún confiados de su entereza, dentro del trasporte que los llevaba a su último destino, Elena Iparraguirre no cambiaba su mirada llena de respeto y ternura, hacia un pensativo Abimael.

- ¿Y que querías que haga? Si te tocaban mientras te intervenían me moría.

- Lo sé. No sé cómo nos encontraron. Ese infeliz del “Chino” es capaz de ridiculizarme ante la prensa.

- Ya deben saber que nos han atrapado, tenemos que decidir cuando nos escapamos.

- Lo sé. Máximo en un mes.

- Te amo.

- Lo sé.

Hoy luego de 19 años lejos del amor de su vida, quiere casarse a toda costa. La "número dos" de Sendero Luminoso ha sido inducida, sin éxito, a que se case “por poderes”, pero la Iparraguirre lo único que quiere es casarse frente a frente. Tendrá que esperar más tiempo porque el habeas corpus presentado fue rechazado el pasado 1 de octubre. La sala optó por la negativa debido a que la solicitante aún no completo el proceso de divorcio con su ex esposo.

Madre de dos niños abandonados por sus deberes ideológicos, es visitada constantemente por su madre de 90 años. Pasa la mayor parte del día leyendo y escribiendo un poemario dedicado a Abimael. Fiel a sus convicciones, aún posee aquella verborrea dura e inflexible, pero luego de los casi 70 000 muertos producidos bajo en terrorismo, parece haber reflexionado un poco “el grupo cometió tantísimos excesos” , manifestó.

El muro que cayó con una pregunta

En la Alemania dividida una pregunta fue el comienzo de la unión.
Riccardo Erhman sentía que su brazo izquierdo se entumecía por enésima vez. Sabía que su fama de periodista italiano, entrometido y contestatario, no era del agrado del régimen comunista implantado en la Alemania del este, en 1989. Por lo tanto, en aquella rueda de prensa donde haría la pregunta inolvidable, otra vez era ignorado.

El portavoz Gunter Schabowski era un importantísimo miembro del Politburó, un hombre poderoso debido a su contribución en la construcción del nuevo estado. Conocía a Erhman muy bien, mas de una vez se lo cruzó en una de sus tantas conferencias de prensa donde vendía caballo por liebre. Era conocido para el círculo periodístico, que el abultado portavoz siempre anunciaba reformas en el traslado cívico hacia la vecina del oeste. "Siempre anunciaban que los ciudadanos de la RDA podían viajar pidiendo un pasaporte y obteniendo un visado. Pero obtener un pasaporte era casi imposible, y un visado, totalmente imposible. Entonces, todo era una mentira".

De padres judío polacos, el corresponsal aún esperaba ser atendido, recordaba las cuestionables preferencias para los camaradas del partido en algunos lujos materiales en las tiendas de Berlín. De pronto, al fin, le dejaron preguntar. "Señor Schabowski, ¿cree usted que fue un error introducir la Ley de Viajes hace unos días?", una confusa ley que mandó al éxodo a miles de húngaros y checoslovacos.

Schabowski, nervioso, sacó unos papeles del bolsillo, y repitió que, para evitar más líos, los ciudadanos de la RDA podrían ir al Oeste, esta vez sin pasaporte ni visado: sólo mostrando el carné de identidad. Rápidamente, Ehrman no le dejó tomar aire y preguntó: "¿A partir de cuándo?”. Schabowski volvió a ver los papeles y, sin mirarle a la cara, respondió. "Inmedia-tamente".
Fue el único que entendió en ese momento que el muro había caído. Con dificultad convenció a la central en Italia que la información era veraz, luego con la exclusiva ganada, corrió a la frontera, una multitud lo levantó en brazos, la conferencia había sida vista en todo Alemania y él hizo la pregunta clave.

Entre lo grandes

Al entrar al inmenso salón, la gigantesca mesa les confirmaba que lo esperado terminaba donde empezaba la majestuosa vista de Lima. Ambos estaban en el treceavo piso y miraban con escrutinio la elegancia del cuarto desde sus asientos alrededor de la mesa, hasta que la puerta casi escondida al fondo del cuarto se abrió.
- Puta huevón, ese es Raúl Diez Canseco –le dijo Diego al oído de Álvaro - Esta debe ser su sala de reuniones.

- Jajajaja – Álvaro reía a niveles imperceptibles para el oído.

Con mirada casi apuntando al cielo Raúl Diez Canseco remeció el cuarto. Algo tenía ese huevón. Algo de poder, algo soberbia, algo de pendejo, algo de maestro. Algo tenía.

- ¿Los de Probide te dijeron que iba a estar él? – replicó el he rmano mayor, un poco más serio luego de la risa.

- No. Sólo me dijeron que iba a ser una entrevista corta – Diego estaba algo acalorado – Para hablar del crédito que nos dieron y de lo mucho que nos ayudó.

Los hermanos habían llegado al impensado lugar gracias a su pequeña empresa panificadora, que en una de esas pendejadas peruanas lograron un crédito del programa Probide, perteneciente al señorón. Raúl Diez Canseco empezó a rodear la larga mesa para saludar a todos los invitados, tenía un churre al costado que le presentaba a cada uno.

- La señora es la Presidenta Ejecutiva de Luz del Sur señor – balbuceó el acompañante de Diez Canseco con una sonrisa llena de sobonería y adulación.

Tres asientos más atrás estaban Diego y Álvaro, esperando cuál víctimas antadas a las rieles del tren.

- Hubiéramos venido en terno – dijo Álvaro mientras trataba de ocultar su indumentaria subiéndose hasta el tope el cierre de su casaca.

- Al menos yo tengo saco – respondió Diego quién a pesar del saco, el jean lo delataba – Ahí viene.

Diego estaba frente a frente al elegantísimo Raúl, quién con un movimiento sutil de cabeza lo miró de arriba abajo. El churre no decía nada porque no sabía quién mierda eran esos dos morenos desubicados. Raúl miraba a Diego esperando que este le haga una “reverencia”.

- La puta madre, el churre no dice nada – pensó Diego mientras intentaba sacar pecho, frente al pechugón de Raúl.

Diez Canseco se pasó de largo, terminó de saludar a los demás y se sentó en su trono.

- Hoy tenemos la visita del señor Enrique García, presidente de la Corporación Andina de Fomento – empezó Raúl – su asociación viene a invertir 20 millones de dólares en nuestro proyecto Probide, así que esperamos impresionarlos.

- Ala mierda huevón ¡Tanto! Que chucha vamos a hacer aquí – miró Diego a Álvaro, cuidándose de que, a pesar de estar sentados frente a Raúl este no escuchara sus susurros.

- Escucha – respondió rápidamente el hermano mayor- ¿Qué es esa bolsa que está en el piso?

- Son los panes, me dijeron que los trajera para mostrarlos –dijo Diego mientras los escondía debajo de la mesa.

- Oye, Diego, sería un golazo si los fotógrafos te toman una foto entregándole el pan a Diez Canseco – contestó Álvaro emocionado y siempre mirando al frente.

De pronto se abren las grandes puertas del... CONTINUARA

Tiempos demagógicos

28 de julio del 2009. Lucho se levanta con pesadez. El viento está inquieto. Se siente tensión en el pueblo. Prende la vieja radio y el recital empieza: “el general Roberto Micheletti toma palacio y derroca al presidente electo democráticamente, Manuel Zelaya” comenta el locutor. Lucho, apaga el radio con rapidez, coge su hoz y sale.

Hoy Manuel Zelaya regresa a su país luego de verse forzado a huir por la puerta falsa. Tiene orden de captura, por lo que se refugia en la embajada de Brasil, aliada, además del incondicional Hugo Chávez. “Hago un llamado al pueblo hondureño para que vengan a Tegugicalpa para protegernos, para cubrirnos, y que lo hagan pacíficamente”, dijo el refugiado.

El golpe de estado se supo desde temprano. Cuando llegó al trabajo ya todos lo sabían, todos murmuraban impacientes, desconcertados, temerosos. La incertidumbre se sentía en el aire y Lucho trabajaba con la mirada fija en la tierra, evitando hablar cualquiera, imperturbable, evitando hablar del hecho. Una y otra vez escuchaba los mismos argumentos: que está mal, que está bien, que vamos al centro, que dejemos el trabajo, etc, etc.

Mientras tanto, el ahora presidente hondureño Roberto Michelitti ha implantado un toque de queda hasta las 07:00 de la mañana, decidido a capturar al dimitido ex -gobernante. La OEA, ha llamado a una reunión de emergencia en Washington para tratar de resolver la inestabilidad en Honduras.

Lucho arto de tanto parloteo tiro la hoz y el lastrillo, caminó cuarenta pasos hasta los “manifestantes”, golpeó al supuesto líder y grito: ¡Vuelvan a trabajar!

Chilavert

¿Qué pensarás ahora que estas sentado viendo el Iguazú haciéndose paso entre la tierra? ¿Qué pensarás José Luís, ahora que todo parece tan insignificante? Y tus logros… ¿Son logros en verdad? Tantas veces intentaste demostrarte a ti mismo que lo único insignificante era el mundo, que tu y tus guantes bastaban para justificar tu caminar contrario.

Todo empezó, como debía comenzar la historia de un emprendedor, tu corriendo por los barrios más pobres de Luque en Paraguay, divirtiéndote con la pelota de trapo, a pesar de los pies descalzos que mostraban tu desnutrición. Tan típica era tu historia que tu padre, Felix, se rompía el lomo para solventar a tus hermanos y a ti. Jugabas de delantero, pero eras algo torpe, tal vez esa fue la razón por la que tu hermano Julio te obligó a pararte en el arco. Tan sólo tenías 12 años José Luís y aquella imposición de tu hermano te cambió la vida, 2 revolcadas y ya sabías que te encantaba. Tres años pasaron y ya debutabas con Sportivo Luqueño en la primera división. En 1984 sales campeón nacional con el club Guaraní y un año después tu templanza de veterano dentro de la boca del lobo hace que te vea un grande de Argentina: San Lorenzo. Te quedaste 3 años en aquel club, fuiste a España y tu personalidad de búfalo te jugó una mala pasada. Tenías mucha picardía latina, eso no les gustaba a los europeos, el gol que te hicieron de 50 metros luego de marcar tu primer gol de penal, te llenó de vergüenza, ya no podías seguir ahí. La vergüenza José Luís, la vergüenza.

Regresaste a la Argentina y para 1992 empezaste tu nuevo comienzo con Velez. Lo ganaste todo. Endemoniado humillaste a tus colegas 62 veces, tu zapato talla 37 hacia maravillas en los tiros libres. Hiciste un gol de58 metros a Burgos. Venciste a Córdova cuando dudaban de tu peso y tu virtud. Llevaste a tu selección a tres mundiales seguidos. Fuiste el mejor arquero del mundo en 1998. Implantaste en la memoria del mundo ese partido por octavos contra Francia, que coraje, que fuerza José Luís, fue el partido de tu vida.

25 Balazos

¡Antauro! Ollanta dice que depongamos las armas, se ha enterado de los cuatro policías muertos - gritó Ludueña con resignación mientras apagaba la radio. Antauro sintió en ese momento que su cuerpo le pesaba. Se recostó sobre la pared, pero no fue suficiente, el peso lo obligó a ir hasta el piso, miro a Ludueña y dijo: ¡Ese es huevón carajo!
Hoy al igual que aquella vez sintió como su cuerpo de desmoronaba mientras le leían su sentencia. Cual militar arrogante, intentó mostraste fuerte y rígido frente a los jueces; sin embargo los 25 años de cárcel dictaminados reventaban en su cabeza como cuetes de guerra. La Lectura no duró mas de dos horas, aún así cada segundo le parecía una eternidad, los diecisiete meses encerrado en Lurigancho lo habían vuelto algo frágil, por primera durante la audiencia empezó a sentirse nervioso, su cuerpo temblaba y sus pies se movían inquietos.

Tu Andahuaylazo por fin te cobraba la factura Antauro. Querías deponer a Toledo y no lo lograste, pensabas que tu hermano te apoyaría y no lo hizo, creías en tu ideología y ahora, no te sirve. A tus compañeros de toma, Palomino y Ludueña, les dieron 20 y 15 años. Lo que nació como una medida contundente, termina ahora como lo que realmente fue, una desfachatez.

¿Y ahora? ¿Qué queda Antauro? Queda tu padre y sus críticas en los medios, queda su pataleta y su lengua suelta criticando a cuanta persona tenga que ver con tu condena. “Es una sentencia absurda y vergonzosa, propia de un tribunal delincuente”, dice el viejo desenfrenado.

No. No queda nada Antauro, no queda nada.