Karen Llantoy amamanto a su bebe durante 4 días antes de su muerte.El Estado peruano se niega a pagar indemnización, a pesar de presión de la ONU
“Es una niña”, dijo el doctor Pérez durante la ecografía. Miraste al techo y pensaste en lo que vendría: miradas, indiferencia y habladurías. Aún así, no te importó tu edad. La tendrías de todas maneras, te educaron de esa manera. Incluso tus padres estaban a tu lado. Lamentablemente, esos pensamientos desencadenados sólo duraron segundos, la niña que tendrías, nacería sin cerebro. “Te recomiendo un legrado, es lo mejor viendo tu condición” sentenció el buen doctor Pérez. La niña moriría.
La sociedad nunca estuvo lista para tu caso Karen, no sirvieron de nada los continuos ajetreos en el poder judicial al lado de tu padre. El aborto por malformación no estaba permitido en Perú, por lo que eras víctima de la burocracia en tu búsqueda por el aborto legal. “Si mi bebé hubiese venido en buenas condiciones ni siquiera hubiese pensado en abortarlo, pero por desgracia no era así. Pensar en el aborto clandestino me hacía sentir muy culpable”.
Nunca previste tu embarazo, eras joven aún. La simple idea de tener un hijo no se te asomaba ni en tus sueños más extraños. Luego, todo fue más rápido. Cumpliste 17, conociste al padre, te invitó a salir, lo besaste, lo amaste, lo extrañaste y lo olvidaste. Poco después te enteraste del irremediable destino.
Nunca previste tu embarazo, eras joven aún. La simple idea de tener un hijo no se te asomaba ni en tus sueños más extraños. Luego, todo fue más rápido. Cumpliste 17, conociste al padre, te invitó a salir, lo besaste, lo amaste, lo extrañaste y lo olvidaste. Poco después te enteraste del irremediable destino.
Entonces nació tu hija, aquella que con todo el amor que le tenías eras impotente de salvarle la vida. Sabías que su destino era la muerte y que luchaste con todas tu fuerzas contra la irracionalidad jurídica. Aún así la amamantaste y la gozaste por 4 días, también la sufriste y la lloraste. Con el tiempo recurriste a los medios, recurriste a la ONU, quien dictaminó que Perú violó el 'Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos'. Al menos te devolvieron algo de reivindicación Karen.
Ahora te levantas temprano Karen, sin poder siquiera dejar de pensar un minuto sobre el tema. “No sentía ganas de vivir y mis días eran absolutamente nublados en todo aspecto. No sé como he logrado salir de todo eso. Me alegro de que sea así”
El caso de Karen se distingue dentro de un debate intenso sobre la legalización del aborto en casos de mal formación y violación. En un país donde más de 370.000 mujeres abortan clandestinamente cada año, las opiniones están divididas, entre conservadores (la iglesia católica) y los liberales civiles quienes apuestan por la elección de la madre en los casos ya mencionados.





