La primera marca que dejó su bota en el puerto del Callao tan sólo significo un cambio de aires para el joven migrante italiano, Fortunato Brescia.. Aquel día el Callao lo acogía. Hoy, Chile, acoge a sus hijos. El grupo Brescia acaba de comprar la empresa cementera más grande de Chile por US$555 millones. Lo único seguro Fortunato, era que de Italia no te fuiste por vago o perezoso. Tus hijos, Pedro, Mario, Rosa y Ana María nacieron en pleno crack internacional. La crisis de económica, por la que fugaste de Europa, ahora te seguía en tu nuevo hogar. Sin embargo ese amorío entra las tu y las crisis, lo convertiste en paradoja. Para 1930 poseías fundos en el Callao, Lima, San Borja y San Isidro. Luego, cincuenta años después, tus hijos son prácticamente dueños del Perú. En vano no fueron tus esfuerzos de mostrarles respeto y prudencia en los negocios, de saber dejar ir propiedades para luego ganar en el futuro. Siempre con la misma consigna, siempre con el mismo ideal de acumulación de capital.

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